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TODO A PULMÓN

El Regreso

Ha sido poco más de una semana, pero parece que haya pasado más de un mes desde que dejamos el terruño camino de ese mar andaluz que con el tiempo, y mira que antes lo detestaba, se ha convertido en mi infalible cargador anual de baterías.

Y es curioso ese sentimiento de regreso de todos los años; vuelvo mirando las casas, las calles, incluso las personas, constatando aliviado que todo sigue igual, en el mismo sitio donde lo dejé, por pocos días que haya estado fuera. Asegurándome de que la ciudad me ha sido fiel una vez más y no ha aprovechado mi ausencia para introducir cambios en su fisonomía que a mí no me hubiera gustado perderme. Es como despertar de un sueño a la realidad cotidiana, y siento cierta tranquilidad al deambular por las mismas calles de fachadas encaladas, aunque cada vez menos por esos absurdos aunque prácticos tonos ocres del albero taurino que últimamente se están imponiendo. Y saludo las mismas caras en los mismos sitios, y advierto el vaivén de las rotundas caderas de mis paisanas en las cuestas del casco antiguo, porque esta ciudad está en la ladera de un monte y dicen los viejos que de tanto subir las callejas de pronunciado desnivel las morenas que habitan los barrios altos son culonas de causar admiración (y tentación) entre la población masculina.

Ahora que aún me puedo permitir un paseo con las primeras luces apuntando hacia la cruz que vigila estática desde la cima del cerro percibo el olor de esta ciudad, aunque sé que en un par de días lo habré asimilado y me será tan cotidiano que me pasará desapercibido. El olor a pan recién hecho, a guiso casero y, sobre todo, el olor a pino que trae la brisa que baja a estas horas desde el cerro, ventilando cada rincón de los callejones morunos y angostos. Me pasa igual cuando llego a orillas del mar: durante los dos primeros días percibo el olor a salitre, la humedad que trae la brisa hasta la orilla, pero pasados esos días ese aroma no existe porque uno se ha integrado ya en el paisaje y forma parte de él. Así se lo tuve que explicar a mi hija, que al tercer día me preguntó “¿por qué ya no huele el mar?”. Y creo que lo entendió porque advertí cierta contrariedad en su expresión, como si le disgustara haber sido engullida tan deprisa por el entorno. Entonces dijo algo desde su perspectiva infantil que me dejó muy pensativo: “entonces, el mar huele sólo para el que acaba de llegar durante los primeros días porque es su forma de darle la bienvenida, ¿no, papá?”.

Algo así debe ser. Me gusta esa idea de que las ciudades, los paisajes, los sitios, nos dan la bienvenida y luego nos acogen como una parte más de ellos mismos.

A quien interese..... me voy de vacaciones

A quien interese..... me voy de vacaciones

Llegó, por fin llegó el gran día, el día de las maletas multicolor y las prisas, el día en que empiezan las benditas vacaciones, por lo menos las mías.

 Llevo una semana de “Rodríguez”, mis chicos se fueron a la playa en plan aventura chicos, éstos días sin ellos me han hecho darme cuenta que, por mucho que me enfaden, chichen o incordien, son parte de mí, creedme si os digo que me he sentido algo coja. Por otra parte lo de “Rodríguez” tampoco tiene demasiado encanto, lo hubiera tenido si no me hubiera llamado toda mi familia en pleno preguntándome como estaba, si me sentía sola, si los echaba de menos, tenía la sensación de estar recibiendo continuamente un pésame, además, los dos últimos días mi queridísima madre decidió que “ella” estaba más tranquila si dormía conmigo y no me dejaba solita en casa, con lo cual he cambiado la pregunta de los calcetines por una orden de bajar las persianas y cerrar las ventanas para dormir sin luz.... He aprovechado estos días para comer con viejos amigos a los que no veía desde hace años y he descubierto que tomar más de 2 copazos de Cacique con Sprite me sienta fatal, a la mañana siguiente de semejante atrevimiento me sentía un poco Bridget Jones, bueno, en realidad tengo mucho de ella en mi día a día, no me hace falta poner la excusa de las copas, yo, como ella, soy la mujer de los mil propósitos, y, como ella, tengo que dividirlos por mil para hablar de los conseguidos, este año, por ejemplo, no he dejado de fumar ni de beber café, tranquilos, vuelven a estar los primeros de la lista del año que viene. Mi hijo me acaba de llamar, tiene 7 años y está para comérselo, sí, es pasión de madre, pero decidme si no tengo razón, me ha dicho que está preparándome una cena romántica para cuando llegue ésta noche, el menú es: tortilla de patatas con forma de corazón (no me he atrevido a preguntar como lo van a hacer), ensalada con sorpresa (tampoco he preguntado) y de postre helado de nata con cerezas (mi preferido), no falta la bebida, champán, ahí es nada mi niño, ya sé que esto será el fruto de la materialización de algún episodio de Micky y Minnie, pero se me ha caído la baba igual, prefiero pensar eso a que piense que su padre y yo necesitamos algo así.... Y aquí me tenéis, con la maleta preparada y dispuesta a no perder el autobús que me llevará a semejante velada, pero ante me quería despedir de todos vosotros. Y que mejor cosa para una despedida que una ráfaga de buenos deseos, os deseo todo lo mejor para éstos días, tranquilidad, risas, sonrisas, luz, brisa cálida, helados de mil sabores, algodón de feria, tapas, cañitas relajadas y porqué no, una cena romántica con tortilla de patatas en forma de corazón como la que me está esperando a mí a 400 Km. para darle la bienvenida a mis “benditas” vacaciones.Os veré a la vuelta, guardarme el sitio. Ppilla. 

En Isla Mágica a 50 grados

Creo que era en la película "My Fair Lady" en la que entonaban la siguiente cantinela: "la lluvia en Sevilla es una maravilla". Y desde luego que debe serlo y no habría venido nada mal el pasado sábado cuando visité, en compañía de la familia, el parque "Isla Mágica".

En estas fechas son habituales en los telediarios esas imágenes de los hispalenses bañándose en las fuentes públicas y resoplando "ozú, qué caló" con los termómetros marcando 50 grados. Y, hasta este finde, uno pensaba "no son exageraos los sevillanos ni ná" porque por estos lares también vamos bien despachados de flama a partir del mediodía. Pero doy fe de que es absolutamente cierto. O eso o yo he tenido la infinita "suerte" de ir a visitarlos en los días que se han batido todos los records. Efectivamente, 50 grados al sol, palabrita del Niño Jesús.

Menos mal que en estos parques casi todo está permitido, nadie te conoce y con tales temperaturas es obligado ponerse chorreando en la primera fuente que te encuentras o en la mayoría de las atracciones. Como mínimo hay que sumergir la gorra en el agua y ponérsela tal cual sobre la sesera. Si no es por eso de allí no salimos vivos. Pensarán que exagero, pero baste un dato: a lo largo del día pudimos ingerir del orden de tres litros de agua cada uno, y ni una sola vez tuvimos que visitar esa atracción de la que, mis hijas sobre todo, son asiduas: el WC; señal evidente de que el cuerpo iba absorviendo todo el líquido y no dejaba nada para "las sobras".

Por lo demás, me gustó el parque, aunque en cuestión de atracciones la verdad es que difieren poco unos de otros. De mi bagaje en parques temáticos da buena fe la puerta del frigorífico de casa, donde descansan los imanes de Disnelyland Paris, Warner Bros Park, Selwo Aventura, Selwo Marina, Terra Mitica, Tivoli World, el Loro Parque de Tenerife y algunos más, así que uno ya tiene cierta experiencia. De todos, mi favorito (dejando aparte Disneyland Paris, que va fuera de concurso) sigue siendo Terra Mitica, un parque que al parecer no termina de despegar y que a mí me pareció el único en el que los niños, aparte de divertirse, pueden aprender algo de historia. Bien es cierto que a la Warner le debo otra visita, porque el día que allí estuvimos un servidor amaneció con un dolor de muelas de esos que te anulan el ánimo y te hacen desear estar en cualquier otro sitio menos en la "casa de Piolín".

Así que una vez que mis hijas han tachado de su lista el parque sevillano apuntan a los dos que quedan, al menos de los que ellas conocen: Dinópolis, en Teruel, y Port Aventura, en Tarragona. Éstos, por la distancia más que notable a recorrer, tendrán que esperar, aunque ya me están recordando la existencia de dos parques "menores" que nos pillan a tiro este verano: uno de lobos en Antequera y otro de cocodrilos en Torremolinos. Como empiecen a especializar los parques por especies animales me temo que no acabaremos nunca.

Lecturas de verano

¡Madre mía! ¡Un mes sin entrar por aquí! ¡Qué abandonado tengo el garito!

Bueno, a lo que vamos. Lamentablemente agosto se está convirtiendo en el único mes que puedo dedicar a la lectura de cualquier cosa que no tenga que ver con leyes o campo. Y ya que se acercan mis, no sé si este año bien merecidas, vacaciones, estoy preparando el compendio de libros que pienso meterme entre pecho y espalda en cuanto cierre el despacho la semana que viene. El año pasado no me fue nada mal y tuve suerte con las elecciones que hice, aconsejado en algunas magistralmente por la dueña del kiosco de prensa de La Carihuela. Éstas fueron las del pasado verano:

"La reina del sur", de Pérez Reverte

"A sangre fría", de Truman Capote

(estas dos son las que yo ya llevaba preparadas desde casa, pero se me acabaron pronto)

"La aventura del tocador de señoras", de Eduardo Mendoza

"El misterio de la cripta encantada", de Eduardo Mendoza

"El laberinto de las aceitunas", de Eduardo Mendoza

(estas tres forman una trilogía, de la que me recomendaron la primera, que en realidad es la tercera, así que al volver a casa mi hermana me dejó las otras dos para completarla)

"Lo mejor que le puede pasar a un cruasán", de Pablo Tussell (o algo así, no recuerdo bien el nombre ahora, algo más floja que las anteriores pero divertida, que es de lo que se trata en verano).

Para este año tengo ya preparados dos: "La sombra del viento", de Ruiz Zafón, que lleva años en la estantería esperándome y de este año no pasa, y "El viejo y el mar", un relato de Hemingway que he comprado esta mañana porque nunca he leído nada de este autor y me pica la curiosidad; el título, además, parece propicio para leer en una tumbona de playa.

Y de momento no se me ocurren más. Así que apelo a la inagotable fuente de sabiduría que atesoran los que de vez en cuando se pasan por aquí (si es que todavía se sigue pasando alguien) para que me aconsejen algunos títulos. Prometo escuchar todas las sugerencias y tomar buena nota. Gracias de antemano.

Jim Croce: Operator

Este bigotudo se ha convertido en mi poeta favorito. Últimamente no escucho otra cosa, espero que os guste

 





Operadora, ¿podría ayudarme a establecer esta llamada?
Verá, el número en la caja de cerillas está viejo y gastado
Ella vive en L.A., con mi viejo ex mejor amigo Ray
Un tío al que ella decía conocer bien y a veces odiaba

¿No es así como dicen que ocurre?
Bueno, olvidémonos de eso
Y deme el número si puede encontrarlo
Para que pueda llamarla y decirle que estoy bien y demostrar
Que me he recuperado del golpe
Que he aprendido a llevarlo bien, sólo deseo que mis palabras pudieran convencerme a mí mismo
De que no fue real
Pero no es eso lo que siento

Operadora, ¿podría ayudarme a establecer esta llamada?
Porque no puedo leer el número que acaba de darme
Hay algo en mis ojos
¿Sabe? Me pasa cada vez
que pienso en el amor que creí me salvaría

¿No es así como dicen que ocurre?
Bueno, olvidémonos de eso
Y deme el número si puede encontrarlo
Para que pueda llamarla y decirle que estoy bien y demostrar
Que me recuperé del golpe
Que he aprendido a llevarlo bien, sólo deseo que mis palabras pudieran convencerme a mí mismo
De que no fue real
Pero no es eso lo que siento
No, no, no, no, no es eso lo que siento

Operadora, olvidémonos de esta llamada
No hay nadie ahí con quien quiera hablar en realidad
Gracias por su tiempo
Ha sido usted mucho más que amable
Y puede quedarse la moneda

¿No es así como dicen que ocurre?
Bueno, olvidémonos de eso
Y deme el número si puede encontrarlo
Para que pueda llamarla y decirle que estoy bien y demostrar
Que me recuperé del golpe
Que he aprendido a llevarlo bien, sólo deseo que mis palabras pudieran convencerme a mí mismo
De que no fue real
Pero no es eso lo que siento

Exámenes

 

Estas son las típicas preguntas de examen y las correspondientes respuestas de los alumnos de la E.S.O, que he recibido hoy en un correo, lo que está entre paréntesis son los comentarios de los maestros.

  1. ¿Cuántos continentes hay?
    Unos 150, aunque no he estado en todos. Conozco el de Majadahonda y Alcobendas. De todas formas ahora se llaman Carrefour.
    (uffff)
  2. ¿Qué tipos de ganado existen?
    Ovino, bovino y guarrino
    (Sí, y cerdino y puerquino...)
  3. ¿Qué capacidad pulmonar media tiene el hombre?
    Unos cinco mil litros.
    (Este debía ser familiar del lobo que tiró las casas de los 3 cerditos)
  4. ¿Quién fundó Atenas?
    Atenas fue fundada por César octavo a gusto.
    (Cágate lorito...)
  5. Barroco
    Estilo de cosas hechas de barro.
    (Como su propio nombre indica)
  6. Lenguas vernáculas
    Las que se hablan en las tabernas.
    (Aaah, por eso no me entero de lo que hablan cuando voy a una taberna, yo creía que era por el jaleo, pero resulta que se trata de un idioma nuevo)
  7. ¿Derivados de la leche?
    La vaca.
    (Si, la vaca deriva de la leche del toro)
  8. Estimulantes del sistema nervioso
    El café, el tabaco y las mujeres.
    (Joder chaval, lo has clavao, y es que las mujeres te sacan de tus casillas...)
  9. Alfarero
    El que tiene un farol.
    (Es que esta claro)
  10. Marsupiales
    Los animales que llevan las tetas en una bolsa.
    (Estos marsupiales son unos degenerados)
  11. Polígono
    Hombre con muchas mujeres.
    (Pentágono 5 mujeres, Hexágono 6... y así sucesivamente)
  12. Comentar algo del 2 de mayo
    ¿De que año?.
    (Ahí, vacilando, que te los sabes todos desde 1576)
  13. Coleccionistas de sellos
    Sifilíticos.
    (A saber por donde se meten los sellos los muy depravados, esos y los que coleccionan mariposas... los peores)
  14. Ave Cesar morituri te salutant
    Las aves de Cesar murieron por falta de salud.
    (Estos gladiadores... ya decía yo que parecían algo maricas)
  15. Cogito, ergo sum
    Le cogí lo suyo.
    (¿Y lo tenia grande?)
  16. Ecosistemas
    La tundra y la gaita.
    (No te olvides de las castañuelas)
  17. Derivados de la leche
    El arroz con leche.
    (Derivados del arroz, la leche con arroz)
  18. Sujeto de la frase (elíptico)
    Epiléptico.
    (Y el pronombre tenía el parkinson)
  19. El arte griego
    Hacían botijos.
    (Siglos de Arte resumidos en una puta frase)
  20. Países que forman el Benelux
    Bélgica, Luxemburgo y Neardental.
    (Hombre, los holandeses tienen cara de simios pero no tanto)
  21. Cita organismos internacionales
    La OJE, "Boyes Caos", USA, USS y UNI, Policía, bomberos, Socorristas y cruz roja, La ITT y la olimpiada de México, FIFA, UEFA, EU, NASA y URSS.
    (Los "Boyes Caos" es que son universales)
  22. Pediatra
    Medico de pies.
    (Convencido toda la vida que eran pederastas y no pediatras)
  23. Trabajo y energía
    Trabajo es si cogemos una silla y la ponemos en otro sitio, energía es cuando la silla se levanta sola.
    (Y fuerza es cuando se rompe la silla)
  24. Quevedo
    Era cojo, pero de un solo pie.
    (Bufff, menos mal que nos lo has aclarado)
  25. Un gusano que no sea la lombriz de tierra
    La lombriz de mar.
    (Si es que se lo han puesto a huevo)
  26. Un marsupial
    El chimpancé.
    (Si, pero no cualquiera, solo los que llevan las tetas en una bolsa)
  27. El oído interno
    Consta de utrículo y dráculo.
    (Contra la ignorancia... imaginación)
  28. ¿Conoces algún vegetal sin flores?
    Conozco.
    (Y como me vuelvas a preguntar algo te parto la cara)
  29. Moluscos
    Son esos animales que se ven en los bares, por ejemplo el cangrejo.
    (Y los calamares, que crecen en bocadillos)
  30. Ejemplo de reptil
    La serpiente "Putón"
    (Si es que las visten como guarras)
  31. Monotremas
    Son mamíferos de forma humana, y son los monos.
    (Que quede claro)
  32. Reptiles
    Son animales que se disuelven en el agua. Un reptil peligroso de España es el cocodrilo.
    (Al lado de mi casa hay una charca con mazo de cocodrilos, plagaditos estamos en España oye. Y sí, los cabrones se disuelven como aspirinas)
  33. Volcanes
    En Mallorca está el Teide. El agua de mar se solidifica y sale por el cráter.
    (Si, ese que esta al lado de los Pirineos. Salen hasta pulpos en las erupciones)
  34. Terremotos
    Son movimientos bruscos que se tragan a las personas.
    (No me gustaría encontrarme por la calle con un movimiento brusco de esos)
  35. Arterias
    Son unos tubitos de plástico flexibles.
    (Yo ya nací con marcapasos y todo)
  36. Mahoma
    Nació en La Meca a los cinco años.
    (Ni te imaginas lo mal que lo pasó su madre al dar a luz, menudo cabezón tenía a los 5 años)
  37. Fósiles
    Son unos señores muy antiguos...
    (En una excavación encontraron a un abuelo con boina solidificado)
    ..Son animales que se extraen de los grandes museos, como el de Madrid.
    (Si es que plantas un fósil y crecen en cualquier sitio)
  38. ¿Qué es una Encíclica?
    Es un buque de hierro que flota en el mar.
    (Es como el Papamóvil pero en barco)
  39. Animales polares
    Son la Osa mayor y la Osa menor.
    (No te olvides de la constelación de Orión, menudo bicharraco)
  40. El sexto mandamiento
    No fornicarás a tu padre y a tu madre.
    (Jodida iglesia, siempre amargando a la gente)
  41. Un cuadro de Velásquez
    Las Mellizas
    (¡¡ !!)
  42. Minerales
    Son animales sin vida.
    (Es verdad, ni se mueven ni na, son de aburridos estos animales...)
  43. Qué es la hipotenusa
    Lo que está entre los dos paletos.
    (Si, entre el cenutrio y el pardillo)
  44. Dónde fue bautizado Jesucristo
    En Río Janeiro.
    (Con Ronaldinho y Romario, menuda fiesta se pegaron)
  45. Napoleón
    Está enterrado en "Los Paralíticos", en París.
    (Debe ser por lo de la mano tonta que tenía)
  46. Geografía
    En Holanda, de cada cuatro habitantes, uno es vaca.
    (Las vacas hasta cotizan en la seguridad social, están muy avanzados)
  47. Religión
    Caín mató a Abel con una molleja de burro.
    (Le costó, pero al final lo consiguió)
  48. El cerebelo
    Es el fruto del cerebro.
    (Como mejor está es en zumo)
  49. Felipe II
    Nació por poderes en Valladolid.
    (Por no decir por cojones)
  50. Quién inventó el pararrayos
    Frankenstein.
    (Realidad y ficción ¿qué diferencia hay?)
  51. Insectos
    El paludismo es producido por la mosca "SS".
    (Jodidas moscas nazis)
  52. ¿Qué significa leucocito?
    Como su nombre indica Leu significa animal, y cocito, pequeño.
    (Obviamente, hay que ser tonto para no darse cuenta)
  53. Partes del tronco
    obligo, cintura y tetilla.
    (La tetilla es un órgano vital para el ser humano)
  54. Anfibios
    De los huevos de rana salen unas larvas llamadas cachalotes.
    (Mmmmh, cachalotes en las charcas... interesante)
  55. ¿Quién fue Aníbal?
    Fue un jefe cartilaginoso.
    (¡¡ !!)
  56. La conquista de Méjico
    Fue realizada por dos extrémenos: Menéndez y Pelayo.
    (¿O tal vez Ortega y Gasset?)

 

La búsqueda

La búsqueda

 

 

Pocas cosas resultan tan reconfortantes en esta vida como dar cumplimiento a los deseos e ilusiones de un hijo. Y mi hija Claudia lo ha tenido clarísimo desde que dijo su primerísima palabra: "ya-ya" ("gua-gua") señalando desde su sillita de paseo a todo perro que se le ofrecía a la vista; desde ese día tener un perro en casa se convirtió en su máxima aspiración en la vida.

 

Tanto su madre como el abajo firmante habíamos resistido hasta ahora con denodado esfuerzo todos sus envites y chantajes emocionales, negándonos inflexibles y recurriendo a sucedáneos en inútil esperanza de colmar sus anhelos. Pero todos, desde los peluches hasta el conejo "Tambor" (q.e.p.d.), pasando por las mascotas virtuales de la Nintendo, se revelaron insuficientes. Incluso lo son los cachorros de cortijos vecinos con los que puede jugar durante los fines de semana. Claudia quería un perrito en casa al que poder pasear por calles y parques que, con el tiempo, fue definiendo incluso en raza, sexo y pelaje: un cocker, macho y color canela. Así un día tras otro, inaccesible al desaliento, durante nueve años.

 

Y al final, claro, hemos claudicado (palabra, por cierto, que parece tener igual raíz etimológica que el nombre de mi hija). Así que, sin que ella se enterase, hubo que buscar perrito. Y el primer lugar donde uno busca, por lógica, es en una tienda de animales.

 

La cosa pareció empezar bien, pues Jose, el dueño de la tienda con el que hice buenas migas en mi época de criador de un conejo enano, me dijo que precisamente una clienta acababa de tener una camada de cockers (bueno, la clienta no, sino su perra, naturalmente) y que en unos diez días podría ponerlos a la venta. Eso sí, eran blancos y negros. Pasando por alto el inconveniente del color  hice la oportuna reserva y le di todas las facilidades del mundo para localizarme a cualquier hora del día o de la noche cuando llegaran los cachorros, no sin antes advertirle que me iba la vida en ello (y a él, por extensión, también).

 

Pasaban los días y sin noticias de Jose, así que me pasé una mañana por la tienda para escuchar las nefastas noticias: los cockers habían sido vendidos a un tercero y, de momento, no había posibilidad de hacerse con cachorros de esta raza. Mi gozo en un pozo. Faltaban veinte días para la Comunión, así que había que ponerse las pilas. A la doña, de momento, mejor no comentarle el contratiempo, le ahorraremos nuevos agobios.

 

No podía permitirme otro par de semanas esperando a que otra tienda intentase localizar el perro sin garantizarme el resultado, así que el siguiente paso fue el "hágalo vd mismo" (no sé cómo me las apaño pero siempre acabo en este paso) y, ¿dónde está todo lo que uno puede necesitar sin tener que moverse de casa?. Efectivamente: en internet.

 

Llegado este punto tengo que matizar que soy primerizo en esto de tener un perro y no tengo ni la más remota idea en cuestiones de crianza canina, así que todas mis observaciones pueden resultar obvias para un "iniciado" en esta materia, pero para mí han supuesto el entrar en una nueva dimensión.

 

Primer contacto: una chica de Madrid, tiene una camada de cockers de color negro. Llamo. Me contesta una voz amable y de mediana edad. Sólo le queda una hembra "... de la que no pensaba deshacerme, pero mi "Luna" está terriblemente celosa. Mi "Luna", que es la madre del cachorro,  tiene embarazos psicológicos (¡!) y para acabar con ellos el veterinario me recomendó que la cruzara para que tuviera un embarazo real. ¿Tú querías el cachorro con pedigrí?" No tengo ni idea de qué es eso, me suena a algo relacionado con la pureza de raza, así que le contesto con sorna que me da igual, que yo con que tenga cuatro patas y un rabo ya voy bien servido. Mi interlocutora no parece entender la broma, y sigue hablando sin parar: "¿Te importaría si te la quedas que te llamara de vez en cuando para saber cómo está la perrita?" -esto ya me hace menos gracia-. "Igual hasta podríais venir de vez en cuando por Madrid para que madre e hija mantengan el contacto"-. Lo que me faltaba, ir de vacaciones a visitar a la familia del perro. Me excuso diciendo que yo en realidad lo que quiero es un macho de color canela, lo cual parece contrariar bastante a la dueña de "Luna", la perrita con embarazos psicológicos, y me despido atentamente de ella (de la dueña) agradeciéndole su amable charla.

 

Segundo contacto: un móvil de no se sabe dónde, claro. Llamo. Me contesta una voz masculina con ligero acento gallego. Vende un cocker color canela, macho, con cuarenta días (supongo que es la edad del perro aunque en principio, será por deformación profesional, me suena a pena privativa de libertad). Todo va bien, precio incluido. Pero llega la hora de hablar de la entrega. "Tendrías que venir aquí, no los mando por SEUR porque una vez envié uno a Valencia y llegó muerto". Al escuchar esta frase mi mente, al galope, va haciendo algunas deducciones al par que se abren nuevas interrogantes:

 

  1. No sabía que se podían enviar perros por SEUR, habrá que tenerlo en cuenta.
  2. Debe ser muy traumatizante abrir un paquete y encontrarte un perro muerto. Yo lo primero que pensaría es que me encuentro en el punto de mira de la mafia siciliana o calabresa.
  3. ¿Dónde demonios estará "aquí"?

 

Opto, no sin cierto miedo por el acento de mi interlocutor, por desvelar la última interrogante. "San Vicente de la Barquera", me dice, "¿tú de dónde llamas?". Por un momento me pasa por la mente la imagen del viaje de vuelta: el menda cruzando la geografía patria en el Vectra con un cocker sentado en el asiento de atrás que no para de protestar y de pedir que pare para echar un cigarro o una meadita, amenazando con hacerlo en el propio asiento. Me excuso alegando la notable distancia a recorrer.

 

Y así cerca de una decena de llamadas a Valencia, Barcelona, Madrid otra vez, ..., con los resultados más dispares, aunque todos adversos a mis intereses. Estoy por entregar la cuchara y admitir sin más que hoy no es mi día. Marco el que me prometo a mí mismo que es el último número, al menos por hoy.

 

Último contacto: otro móvil anónimo. Llamo. Voz de hombre. El "¿quién ehh?" inequívocamente andaluz me da ciertas esperanzas. Tiene dos machos ("hasta ayer tenía diez") color canela, pero "... a las 15.30 salen para Ciudad Real. Si vienes antes te puedo vender uno". Por un momento me viene a la mente la imagen de dos cachorros solos en un andén de la estación con sus maletas esperando para coger el tren a Ciudad Real, pero vuelvo a centrarme en mi problema.

 

Son las 13.00 horas así que de no ser Granada o Córdoba, e incluso arriesgándome a perder diez puntos de golpe (por no hablar de la propia vida, claro) puede que hasta Málaga o Sevilla, capitales en las que puedo estar en menos de dos horas y media, lo tengo difícil. Cruzo los dedos y le pregunto desde dónde me habla. "Jaén, a siete kilómetros de Jaén capital, un residencial llamado "Puente de la Sierra"...".

 

Algunos os reís cuando lo digo, pero me da igual: ¡Dios es grande!. Toda una mañana recorriendo la geografía hispana por teléfono y resulta que el cachorro está a cincuenta metros del chalet de mis padres. Y además más barato que en ningún otro sitio. ¡Si es que no tengo más remedio que creer!.

 

Así que ya tenemos a "Buddy" (léase "Bady") en casa; el nombre, consensuado por toda la familia, fue a propuesta mía en honor al gran Buddy Holly (lástima que no hubiera acuerdo con "Joe", por Joe Cocker, le venía que ni pintado). Otro día os contaré los avatares de estos primeros días con nuestra nueva mascota, que tienen miga, aunque de momento, todos (hasta mi doña, que nunca ha querido perros) estamos encantados. Eso sí, algo me dice que los vecinos no lo están tanto.

 

Ya es casualidad

Hace unos días puse en esta página el vídeo de Elvis "If I can dream", y mira por donde la pasada semana, en "American Idol" (la versión estadounidense de "Operación Triunfo") hicieron este montaje con ese mismo tema. El resultado, a mi modo de ver, es espectacular, aunque esto de andar resucitando muertos me da cierta grima. Espero que os guste:

Cavando (Semana de Pasión II)

Es curioso, pero parece mentira el miedo que la gente del campo le tiene a una azada. O mejor dicho, a trabajar con ella.

En Semana Santa me decidí a adecentar la entrada al cortijo, pues las últimas y copiosas lluvias han animado a la Madre Naturaleza a poner de manifiesto su poderío y esplendor. Al principio la brizna verde cubría cual alfombra esta porción de terreno de no más de cien metros cuadrados, y quedaba hasta bonito. Pero hete aquí que la hierba inicial devino inexorablemente en desgarbados plantones de medio metro de altura que amenazaban con impedirnos el propio acceso, no sólo el pedestre sino también el rodado. A mi sacrosanta, ante semejante panorama, le bastó con dirigirme una de sus miradas incisivas para convencerme de que había que ponerse manos a la obra, y pronto.

Pues dicho y hecho. Haciendo uso de mis precarios conocimientos agrícolas cargué sobre mis espaldas la mochila de aplicar herbicida, preparada con una buena dosis de glifosato, dispuesto a no dejar un matojo vivo. Fue coser y cantar. El problema es que en el campo, como en las cosas de palacio, todo va despacio, y los efectos del herbicida tardan en apreciarse entre siete y quince días. Demasiado para un "culillo inquieto" como yo (la expresión es de mi abuela; así solía llamarme a menudo).

Total, que dos días después de la aplicación y apreciando que, lejos de menguar, el follaje va a más, deduzco el fracaso de la química y opto por medios físicos. Y a la antigua usanza, azada al hombro, un par de manos dispuestas al sacrificio y echándole otro par de ya podéis suponer qué, me dispongo a cavar con ánimo renovado el terreno.

No tarda en llegar el primer vecino que, entre curioso y divertido, me mira como el que contempla algo que hace siglos que no ve. Algo así como cuando vemos esos anuncios antiguos de Coca-Cola o de la Aspirina.

- Pero hombre -dice de inmediato- ¡que te vas a hacer algo!. Eso hay que "curarlo" primero ("curar", en términos agrarios, significa aplicar herbicidas al suelo).

Por no parecer un ignorante miento diciendo que ya lo he "curado" hace unas semanas, pero que al parecer las lluvias recientes han lavado el producto de la superficie de la planta haciendo estéril su aplicación.

- Entonces coge un tractor y lo aras -responde.

Claro, como si eso fuera tan fácil. En fin, sigo a lo mío y el vecino, aburrido, se va. Llega el guarda del coto, segunda visita:

- Oye, que el de la "retro" está ahí tapando las zanjas. Ve y le dices que te allane esto con la máquina, que él tarda un pis-pas y tú vas a echar la mañana y la primera papilla.

Reconozco que la idea me tienta, pero me da corte ir a pedirle un favor a un tío que no conozco de nada y que está aquí un domingo por la mañana currando cuando seguramente lo que más le apetece es estar con su familia o en el bar con los amigos. Así que felicito al guarda por su sagacidad y le agradezco la idea, pero le digo que es poca cosa y ya estoy casi terminando (cuando se puede comprobar a simple vista que me queda casi toda la faena por delante). El guarda, perplejo, se va. Sigo a lo mío.

Una media hora más tarde oigo un motor a mis espaldas y al girarme veo una máquina retroexcavadora acercándose a donde yo estoy. Al llegar a mi altura se detiene y se apea el maquinista.

- Que me ha dicho el guarda que querías que te allanara esto antes de irme, y como ya he dado de mano ...

Se lo agradezco pero repito que es poca cosa. El tío insiste:

- Pero hombre, si no es molestia. Esto te lo arreglo yo en un santiamén y se queda mucho mejor que cómo tú lo estás dejando, llanito como el culo de un "chavea".

Los culos de los "chaveas" ("niños" en jaenero) son suaves, no llanos, como es fácil deducir, pero estoy tan cansado que paso de corregir al voluntarioso maquinista que, sin esperar respuesta por mi parte, ya se ha introducido en la cabina de la "retro" presto al desaguisado.

Durante la siguiente media hora la máquina araña el suelo arrancando no sólo la cubierta vegetal de mis desvelos sino la mineral, es decir, sacando a la superficie una ingente cantidad de pedruscos de diversos tamaños que da miedo verlos. En tan corto espacio de tiempo hace diez veces más que yo en dos horas de azada. Después con una barra que lleva adosada en la parte trasera hace unas pasadas y arrastra las piedras dispersándolas por el terreno. Terminado el trabajo el maquinista se baja y mira satisfecho su obra.

- ¿Ves? Limpio como una "batea" (supongo que quiere decir "patena"). Me voy, que me espera la parienta y si se le pasa el arroz me monta la de "dios es pisto" (sin comentarios) y es capaz de dejarme "croquis" (¿grogui?) de un sartenazo en la cabeza.

Le agradezco su intervención y le propongo invitarlo a una cerveza, que me rechaza con el pretexto del arroz, emplazándome para otra ocasión. Teniendo en cuenta el carácter de su parienta no se lo reprocho.

Cuando se marcha contemplo el panorama. Ciertamente el terreno ha quedado limpio y llano, pero de no ser por el tono oscuro de la tierra, se asemejaría más a un paisaje lunar. Como diría mi amigo Johnny, "esto está más pelao que el culo de un mandril". En ese momento hace acto de presencia mi doña (que pese al ruido de la máquina dando pasadas ha permanecido ajena hasta ahora a cuanto estaba ocurriendo) y de inmediato se echa las manos a la cabeza mientras exclama "¿qué has hecho?".  Le explico los recientes acontecimientos pero no parece convencida.

- Pues aquí habrá que plantar algo rápido, esto está horroroso, parece un desierto.

Así que una semana después aquí me veo, de nuevo azada en mano, cavando los agujeros para plantar nada menos que siete árboles en un terreno más duro que la cara de algunos políticos, con las manos hinchadas y llenas de callos y esperando que de un momento a otro llegue algún paisano y me diga: "¡Pero hombre ...!"

P.D.: por cierto, en el patio trasero, donde también apliqué el herbicida y lo dejé actuar diez días sin tocarlo, no queda ni una sola hierba sin necesidad de azada, ni máquinas, ni nada

 

 

¡Mucho ojo!

Como dijo Wyoming al comentar esta imagen, "llámenme suspicaz, pero pa mí que este tío no quiere que nadie salte la valla"

If I can dream (si puedo soñar)

Prometo no ponerme pesado con vídeos de Elvis, pero éste es inevitable: una canción a la paz y la fraternidad de plena vigencia en estos tiempos convulsos, y con el Rey en su momento álgido. Espero que os guste.

 

Debe hacer luces que brillan más en alguna parte

Debe haber pájaros que vuelan más alto en un cielo más azul

Si yo puedo soñar con una tierra mejor

Donde todos mis hermanos caminan de la mano

Dime por qué, oh por qué, oh por qué no puede hacerse mi sueño realidad

 

Debe haber paz y comprensión alguna vez

Fuertes vientos de promesas que borrarán

Toda la incertidumbre y el temor

Si puedo soñar con un sol más cálido

Donde la esperanza brille sobre todos

Dime por qué, oh por qué, oh por qué no va a aparecer ese sol

 

Nos hemos perdido en una nube

Con demasiada lluvia

Estamos atrapados en un mundo

Aturdido por el dolor

Pero mientras un solo hombre

Tenga la fuerza de soñar

Podrá redimir su alma y volar

 

En lo más profundo de mi corazón hay una inquietante pregunta

Aunque estoy seguro de que la respuesta va a llegar

Ahí afuera en la oscuridad, hay una vela que nos guía

Y mientras yo pueda pensar, mientras pueda hablar,

Mientras pueda mantenerme de pie, mientras pueda caminar

Mientras pueda soñar, por favor, dejad que mi sueño

Se haga realidad ahora mismo

Dejadlo que se haga realidad ahora mismo

Una de miedo

Este relato no es mío y lamento desconocer la identidad de su autor. Una muestra de los peligros que entraña chatear por internet.

Un día me dijo que era vidente, y no es que no le creyera, pero me muestro generalmente bastante incrédula respecto a estos temas. Lo que no veo, no existe para mí. No digo que debiera haberla creído sólo porque la estimaba ya que en mi opinión la amistad y la confianza son muy importantes, pero simplemente hice un esfuerzo y le dí el beneficio de la duda. ¿Y si era yo la que estaba equivocada?.

No volvimos a hablar del tema hasta que un día volvió a aparecer en el chat donde estábamos hablando y me envió un privado. Era una de esas ventanitas que sólo podíamos ver ella y yo. Absolutamente privado.

ELLA> Hola, ¿seguimos el tema?

YO> Vale! Pero no creo que puedas convencerme, ya sabes... me cuesta creer estas cosas.

ELLA> No pretendo convencerte de nada, pero nací con ciertos dones y tampoco tengo intención de ocultarlos al mundo.

YO> Eso debe estar bien.


En realidad no sabía qué decirle. ¿Estaba bien? En fin... poco podía decir yo al respecto.

ELLA> Está bien, pero no siempre. Cuando tengo una visión acabo agotada.

YO> ¿Te supone un esfuerzo?

ELLA> Sí, bastante esfuerzo.

YO> ¿Y por qué lo haces?

ELLA> No es algo que se elija, se nace con ello.


Hubo un silencio en el que ninguna de las dos parecía saber qué decir. Miré el canal donde nos habíamos conocido siete meses atrás. Estaban hablando de las próximas vacaciones de verano.

ELLA> ¿Sigues ahí?

YO> Sí, ¿no puedes verlo? .-Bromeé.


Entonces dijo algo que me asustó.

ELLA> Sí, puedo verte.


Tragué saliva y pensé, vaya, me está tomando el pelo y yo caigo como una tonta. Sentí un escalofrío pero decidí presionarla.

YO> ¿Ah, sí? Pues dime... ¿con quién estoy?

ELLA> Sola


Bueno, eso podía haberlo comentado antes en el chat y que ella lo hubiese leído. Decidí seguir con aquello como si se tratara de un juego.

YO> Dime algo que me sorprenda. Algo que veas en mi habitación.

ELLA> Veo que tienes algunas de las teclas de tu ordenador borradas. Tecleas rápido.

YO> Ya, pero eso puede pasarle a cualquiera. Las letras de los teclados se borran.

ELLA> Tú tienes borrada la A, la S, la L y la M.


Miré mi teclado más curiosa que horrorizada, pero de la curiosidad a la ansiedad hubo tan sólo un instante. Ya no me hacía tanta gracia el juego. Mi condición de incrédula, no obstante, me hizo ir más allá.

YO> Amiga... estoy segura de que casi todos tenemos las mismas letras borradas. Dime algo que sorprenda de verdad.

ELLA> ¿Por qué quieres seguir con esto si no me crees? –Buena pregunta, pensé.

YO> Igual para conocerte un poquito más, o para experimentar algo que no haya experimentado antes.


En ese momento supe que ella sonreía desde su lado del monitor. Internet es un sitio curioso. Estás en tu casa, en camiseta de tirantes y pantalón corto, descalza y con el ventilador puesto cuando al otro lado de la pantalla alguien te habla abrigado hasta el cuello, con un par de calcetines y la estufa puesta porque tú estás disfrutando del inminente verano y ellos aún están pasando el invierno.

Mi amiga se había mostrado siempre amable, abierta, simpática y con un buen sentido del humor. Se podía decir que coincidíamos en todo menos en este tema. No nos gustaba el fútbol, adorábamos las comedias, ambas habíamos visitado Canarias en nuestra luna de miel, a las dos se nos encantaban los fines de semana en el campo... ¡eran tantas cosas las que nos acercaron y nos hicieron grandes amigas!.

ELLA> ¿Cómo llevas el libro? –Preguntó de pronto.

YO> ¿Qué libro?

ELLA> El que tienes encima de la mesa... déjame ver... El Peregrino de Compostela, de Paulo Coelho.


Miré a mi derecha con los ojos como platos. ¿Se lo había dicho? ¿Le había dicho que lo había empezado o que iba a leerlo? Evidentemente, la respuesta debía ser sí.

YO> Acabo de empezarlo. –Dije, sin dejar notar nada sobre mi –todavía- sorpresa.

ELLA> Yo no lo he leído.

YO> Ya te diré qué me parece.


En el chat general el tema de conversación giraba en torno a la eterna lucha de sexos. No me pareció más interesante que mi conversación en privado y me puse a pensar qué podía preguntarle para descubrirla o rendirme a sus pies definitivamente. Pero habló ella.

ELLA> Alguien va a llamar a la puerta.

YO> Ah, pues ve, te espero.

ELLA> No. Es en tu casa.


Sonreí incrédula. Iba a poner una risa (jajajaja) cuando sonó el timbre. Miré hacia la puerta de la habitación. Mis ojos volvieron a la frase premonitoria de mi amiga.

YO> Ahora vengo. –Dije

ELLA> Ok.


Llegué hasta la puerta y miré por la mirilla. Un niño con pinta de vender papeletas de lotería para el viaje de fin de curso de su clase, o algo parecido.
- No me interesa. –Dije para no tener que abrir.
El chico dijo algo que sonó despectivo y se marchó a otro piso.
Volví al chat.

YO> ¿Cómo lo sabías? Era un niño vendiendo lotería.

ELLA> Te he dicho que puedo verte.


Sopesé la posibilidad de que tuviera razón pero mi sensatez lo negaba una y otra vez. No había nacido yo para creérmelo todo, y menos aún aquello que escapaba a la lógica. Mi amiga no sólo estaba en su casa, sino que estaba en otra ciudad a más de quinientos kilómetros de la mía.

ELLA> ¿Sabes? Algo me dice que debo seguir mirándote. No te asustes pero...

YO> pero???????

ELLA> Es que no sabría explicártelo. Generalmente tengo visiones premonitorias, otras veces, como hoy, puedo provocar el verte. Aparecen imágenes frente a mí y te veo, veo tu habitación, pero esto supone un gran esfuerzo. Me duele la cabeza.

YO> Ya, pero... ¿y el “pero” que decías?

ELLA> Es que no quiero asustarte pero presiento algo raro.

YO> Ahora sí que me estás asustando. –Confesé.


¡Pero qué poca firmeza tenía, por Dios! ¡Ahora estaba asustándome de verdad! Yo, la incrédula, la que si no ve, no cree. Me sentía agitada. Quizás se debía a que eran pasadas las diez de la noche ya, estaba sola en casa y la última persona que había visto había sido un desconocido desde una mirilla. Al menos aún podía escuchar el volumen alto de un televisor. Era mi vecina, una viejecita que estaba algo sorda.

YO> No sé pero... quizás deberíamos cambiar de tema.

YO> No es que me hayas convencido pero...

ELLA> ? No te preocupes, te entiendo. ¿Tengo tu permiso para seguir observando?

YO> Claro, pero que conste que no tengo tan claro que puedes verme. Mi sesera me impide creerte.


Miré de nuevo el chat para ver si surgía algún tema en el que pudiera involucrarme pero estaba parado. Había unos siete miembros en el chat y ninguno de ellos hablaba. Todos estaban en privados. Miré la ventanita del privado de mi amiga.

Iba a escribir algo cuando ví que ella se me había adelantado.

ELLA> Cielo, ahora no te asustes pero, no estás sola.


Sentí un escalofrío en mis piernas y mis brazos. Tanto se erizó el vello que me dolió. ¿Cómo se podía calificar a una de “cielo” para luego decirle que no estabas sola en la habitación?.

YO> ¿Qué quieres decir? Me estás poniendo nerviosa.

ELLA> No puedo identificarle pero está detrás de ti

YO> Por favor para

ELLA> No se mueve casi, no te asustes, déjame observarle.

YO> Estoy asustada


Ahora sí que lo estaba. Miraba la ventana. Oscuridad total. No me atrevía a girarme hacia atrás. ¿Y si veía algo que no quería ver? ¿Y si allí estaba mi amiga? ¡u otra persona! Eso aún era peor... comencé a notar un nudo en la garganta. Hubiera querido ser más valiente o más cobarde y llorar, pero estaba estancada en mi propia lucha para creer o no creer.

ELLA> ¿Notas frío a tu alrededor?


Su pregunta me llegó casi cuando estaba a punto de apagar el ordenador y encender la luz del techo para meterme rápidamente en la cama y olvidarme del tema.

YO> Estamos a más de 30 grados.- Le informé.

ELLA> Ok. Es que no consigo entrar en él.

YO> ¿¿¿EL??? ¿entrar??

ELLA> Se muestra como una estatua por eso no me deja descubrirle. No sé si es bueno o tiene malas intenciones. Sólo sé que está ahí, estático.

YO> Yo no veo a nadie... esto no me gusta.

ELLA> Ya te dije que no te asustaras, cielo. Además, yo estoy contigo.

YO> Sí, a cientos de kilómetros de distancia.


Entonces lo noté. Una especie de roce helado, como si hubieran puesto una mano sobre mi brazo. En la zona donde la sentí el pelo de mi brazo se erizó. Completamente en alto. El resto de mi cuerpo no notó nada.

YO> ¡Está pasando algo!

ELLA> ¿Qué??

YO> He sentido un frio helado en mi brazo.

ELLA> Tranquilízate.

YO> Se me ha erizado el pelo, tengo una extraña sensación.


Comenzaba a ser pánico.

ELLA> Cielo, tranquila, hazme caso.

YO> Esto es muy raro

YO> Estoy asustada

YO> Necesito tranquilizarme, estoy.... joder!

YO> joder joder joder joder joder

ELLA> ¿Quieres dejar de escribir?

YO> joder joder joder joder joder

ELLA> Te va a dar una taquicardia, tranquilízate.


Y entonces noté un soplo frío en un mi cuello, como si me hubieran tirado el aliento.

YO> ¿Qué significa el frío del que me hablabas?

ELLA> El frío lo transmiten los muertos cuando se acercan, generalmente algo enfadados o...

YO> ¿OOOOOO??????????

ELLA> violentos

YO> ¿VIOLENTOS?????

YO> Joder ayúdame, qué hagooooooooo?????

ELLA> Tranquilízate, yo no lo he visto moverse.

YO> ¡Haz algo!

ELLA> Cielo ¿quieres tranquilizarte?

YO> ¡Hay alguien conmigo joder! Tengo un muerto tirándome su aliento en mi espalda, estoy acojonada estoy asustada estoy llorando

ELLA> Cielo.... ¿te importaría escucharme? Deja de escribir y lee esto


Hice un esfuerzo. Para mí escribir suponía no mirar atrás y leer palabras, ya fueran suyas o mías, sentirme menos sola en mi habitación.

ELLA> No hay nadie, cariño.

YO> Lo dices para tranquilizarme.

ELLA> NO HAY NADIE

YO> Está aquí, lo siento, lo presiento lo notooooooo

ELLA> Ok. Escúchame. Era broma.

YO> ¿Broma????

ELLA> Quería demostrarte que no existen los incrédulos, cálmate por favor. Yo no veo nada, es cierto que a veces tengo visiones premonitorias, como cuando han llamado a la puerta, pero no puedo obligarme a ver a nadie.

YO> pero yo siento algo –Dije con lágrimas en los ojos y más asustada que nunca.


Sus palabras no me tranquilizaban. Las lágrimas a veces me impedían leer bien pero me las quitaba restregándome en segundos los ojos o aprentando los párpardos para que salieran disparadas y dejaran de molestarme.

ELLA> Voy a llamarte por teléfono.


Pocos segundos después sonaba el timbre del teléfono. ¿Había hecho ella misma una llamada para convencerme de que no existían las videntes ahora que ya me lo había creído?. Fui a descolgar pero ocurrió algo que congeló mi mano en el aire.

ELLA> Cielo, no puedo llamarte sin desconectar esto. Sólo tengo una línea. ¿Puedo llamarte o prefieres que sigamos aquí?


Cuando ya tenía puesta la mano en el auricular ví su privado. ¿Cómo podía escribirme y llamarme a la vez? Miré el identificador de llamadas antes de descolgar. No había número, era anónimo. No era ella. Eso lo tenía claro después de haber visto el privado.

Respiré hondo y dudé entre contestar al privado o descolgar el teléfono. Me decidí por la llamada.

-         Dígame.

-         Tu amiga va a a morir mientras tú escuchas este mensaje.

Jamás había sentido tanto miedo y jamás en mi vida mi corazón había dado un vuelco tan grande ni mis piernas –aún sentada- me habían fallado con tal rapidez. Me hice de mantequilla. Comenzó a darme vueltas la habitación y luché por recuperar el aliento.

De pronto la línea se cortó y comenzó el molesto pitido de “comunicando”. Solté el auricular como si me quemara en las manos. Volví rápidamente al chat, al privado. Tecleé tan rápido que lo escribí todo mal.

YO> ?ESta`s ahí´?
YO> respondeeee!!!!
YO> responde por favvor!!!!
YO> ¿no me lees¿¿¿
YO> DI ALGOOOOOOOO


Histérica, cogí mi agenda y marqué su número de teléfono. Yo tenía una línea adsl y podía permitirme permanecer en internet mientras le llamaba. Conseguí comunicación con el extranjero y esperé... esperé nerviosa, mordiéndome el labio, más agitada que entera, más asustada que nunca... prácticamente bailaba en mi asiento.

Pero no contestaba.

Colgué furiosa pegándole tal golpe al auricular que pensé que me habría cargado el teléfono. Volví al privado y traté de que mi amiga respondiera. No lo hacía. Al final apareció un mensaje en mi privado. En su ventana.

ELLA> Ahora sí te veo. No tengas miedo. Sólo me quedaré un momento.


Sentí un escalofrío que me recorrió la espina dorsal. El chat me indicó que tras escribir esa última frase, mi amiga había salido del chat. Ya no estaba allí. No se había despedido de nadie, ni de mí, ni del resto de los miembros del chat. Había desconectado.

Miré fijamente la pantalla que sólo se movía ahora en el chat. Ni siquiera sé de qué estaban hablando. Para mí todas las líneas no tenían significado, sólo podía mirar su último comentario del privado. “Ahora sí te veo. No tengas miedo. Sólo me quedaré un momento”.

Entonces lo entendí. Comencé a llorar desesperada. Mis manos corrieron a mis ojos y lloré sofocada, entendiendo que mi amiga había muerto, que era yo la que había tenido el presentimiento y la premonición, y que ahora ella estaba a mi lado. Esta extraña comprensión me hizo girarme y mirar mi habitación vacía. No quería creer que no estuviera allí. No podía, no después de todo....

Una caricia, tan suave que apenas era un suspiro, acarició mi cabeza. Transmitió tal cantidad de paz que lejos de asustarme me relajó. Mis lágrimas continuaron cayendo por las mejillas. Ya no las secaba. Miraba al vacío sabiendo que ella estaba frente a mí.

-         ¿Qué te han hecho? . –Pregunté al aire.

-         Pssss.


Respiré hondo al escuchar ese sonido. Era como cuando era pequeña, tenía miedo y mi madre ponía su dedo en la boca y soplaba para que olvidara el tema y pensara en cosas bonitas.

Ladeé triste la cabeza. La paz de su caricia no me abandonaba pero sabía que éste sería nuestro primer y último encuentro sin el ordenador de por medio. Me tembló el labio.

- Te echaré de menos.

En ese momento en el ordenador hubo un movimiento general. Se minimizó el chat, se abrió solo el Word, y apareció una corta frase en una página en blanco.

Y YO A TI

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Lo acaban de decir en la CNN

Jaén desde el aire

Esta es mi tierra, espero que os guste aunque aquí sólo salgan el castillo y la catedral. Supongo que al tratarse de imágenes aéreas es lo que más llama la atención

Semana de Pasión (I)

No recuerdo nada igual en mi vida. Ni una procesión de Lunes a Viernes Santo debido a la lluvia. Y las únicas que salieron, porque tuvieron suerte: dos el Domingo de Ramos por la tarde porque son novatas y se ve que les hace mucha ilusión (las otras dos que salen ese mismo día, más veteranas, decidieron no jugársela); la otra, la del “Resucitao”, porque sale a mediodía el Domingo de Resurrección (que a las 7 de la tarde estaba lloviendo igual).

Total, no sé ni por qué empiezo esta crónica semanasantera con estos datos cofradieros, si yo no soy ni he sido nunca un “capillita”. Será porque en el fondo, y pese a no estar siquiera en Jaén estos días, sí que me ha impresionado tanta suspensión. Me alegro por mi padre, mira, que a él sí que le gustan las procesiones y el pobre, ingresado en el hospital que sigue, no iba a poder ver ninguna. Pues ni él ni nadie, “a joerse tós”, que diría él.

Pero, como digo, a mí plim. Yo me he organizado mi particular semana de pasión (o al menos, fin de semana largo). Será que echo en falta el sufrimiento desde que no voy al campo (jejeje), o que ya me he olvidado del martirio de la subida al Santuario, el caso es que lo pensé sobre la marcha el mismo jueves por la mañana, mientras preparaba mi ropa y cosas que iba a llevarme al cortijo para todo el finde:

“Discos, hummm, a ver:  “Amazing Grace” (recopilación de todos los gospels que grabó Elvis), éste no puede faltar, muy propio para estas fechas; “Tapestry”, de Carole King, este disco es mi debilidad, hasta suena distinto cuando se oye junto a una chimenea con un buen libro entre las manos; haced la prueba si no me creéis; “Queen: Greatest Hits vols. I, II y III”, concesión a la doña, que seguro que luego protesta; “19 días y 500 noches” y “Dímelo en la calle”, de Joaquín Sabina, para “escuchar” algo de poesía”.

“Ahora la lectura: a ver, el primero en lista de espera es “La sombra del viento”, de Ruiz Zafón, pero no sé, lo veo muy “tocho” y la crítica de la doña no fue muy buena (la doña y yo solemos coincidir casi siempre en gustos literarios; afortunadamente no es en lo único, de momento). Siguiente en espera: “Brooklyn Folies”, de Paul Auster; oí una gran crítica en la radio y lo compré, pero lo he ojeado varias veces y no me inspira mucha confianza. Nada, tiene que ser algo ameno y poco sesudo, no tengo ganas de “calentármela” mucho estas vacaciones. A ver, a ver, tiene que haber algo por aquí. Hace siglos que no leo un libro y con la navidad y mi santo por medio, seguro que algo nuevo ha debido entrar en estas estanterías. ¡Premio! Éste puede valer: “Sabina en carne viva”, pseudo memorias del flaco. Creo que me lo regaló mi hermana esta navidad, uno de esos libros que ojeas las fotos cuando te lo regalan y lo aparcas en la estantería no dándole la menor oportunidad salvo casos de fuerza mayor. Vale, como opción literaria seguramente dejará mucho que desear, pero se trata de pasar el rato, y mi paisano el de Úbeda tiene una forma ácida y directa de contar las cosas que resulta amena, se esté o no de acuerdo con lo que dice. Y si fracaso en la elección, más a mano no puedo tener el fuego este finde, jejeje.”

“Bien, ¿qué más?: cámara de fotos, pilas recargables, kit de lentillas, gafas de ver y de sol, tabaco ...

-          ¡Un momento! –yo conmigo mismo- ... ¿Y si ...?

-          No, no, no, se trata de descansar y relajarse.

-          Venga hombre, ... ¡échale huevos!, la ocasión es fenomenal: solo, aislado, sin tiendas ni bares alrededor durante cuatro días seguidos y ... ¡sin tabaco!. Como empujón inicial para dejarlo la ocasión no puede ser mejor...

-          ¡Que no, que me conozco! ¿Qué necesidad tengo yo de semejante martirio?

-          ¿Que qué necesidad tengo? ¡Toda! Sé que lo tengo que dejar, tarde o temprano, este finde es ideal para intentarlo. Nadie que fume a tu alrededor, ni tentaciones de ningún tipo. ¡Vamos!

-          ¡Que no, joder! Que me va a dar el mono y me voy a poner de muy mala leche, e igual acabamos como en la película “El Resplandor”, yo persiguiendo hacha o cuchillo en mano (que tampoco me acuerdo muy bien) a la doña y las niñas con la olla totalmente ida y presa de la ira.

-          Piénsalo bien... ¡cuatro días! Sabes de sobra que lo peor son los tres primeros, son los más difíciles. ¡Fíjate qué ocasión! ¡Nada ni nadie alrededor que te lo recuerde!

-          Bueno, vale, pero con una condición: no me mentalizaré de que he dejado el tabaco, sino que estoy intentando dejarlo. Así, si fracaso, no me sentiré tan mal como en otras ocasiones.

Y de esta forma puse rumbo al cortijo dispuesto a empezar mis vacaciones de Semana Santa con mi familia, buena música, buena lectura y .... ¡sin tabaco!

(continuará)

Prueba de vídeo

¡He aprendido a poner vídeos! Para empezar, la música de los 50 (ayssss, ¿qué fue de aquel tupé mío?) 

Novedades

Hoy he incorporado algunas novedades a este blog, como ya habrán comprobado los asiduos al mismo (me consta que los hay).

He empezado por cambiar el careto del autor. ¿Que por qué he puesto esa foto?. Vamos, es la mejor que me han hecho en mi vida, a partir de ahí comenzó el declive, jejeje. En todo caso no me negaréis que es mucho más personal que la que había antes.

También he puesto algunos gifs animados en los enlaces. ¿Por qué?. Porque estaba aburrido y me ha parecido que así se le da más dinamismo a la página. Seguro que dentro de un tiempo me hartaré de ellos y los cambiaré o simplemente los quitaré. Por ejemplo los dos últimos, de nueva añadidura, que son los dos vehículos en los que paso más tiempo. Chulos, ¿verdad?.

También he cambiado la descripción de la página, y he incluido algunos comentarios en la sección "Acerca de". Total, da igual, ese apartado no lo lee nadie.

Y por último he incorporado un contador de visitas. ¿Para qué?. Para deprimirme corroborando que esta página no la visita nadie más allá de un par de incondicionales a los que no puedo sino agradecer su dedicación, esfuerzo y entrega.

Y ya está. Llueve. Por tercera tarde consecutiva no han salido las procesiones y la visita que esperaba en el despacho me ha dejado plantado. Lo dicho: esto de contar las visitas resulta a veces deprimente.

Un pavo por navidad

pavo vengativoLos comienzos siempre son ilusionantes, y en aquella navidad de 1993 este humilde servidor vuestro tenía buenas razones para ello. Algo más de un año atrás había prestado solemne juramento de ejercer mi profesión “con lealtad a la Constitución y al Rey”, y en el que fuera mi primer pleito adjudicado por turno de oficio acababa de ganar una compleja cuestión de lindes y servidumbres a un poderoso cacique local que fue defendido por un no menos prestigioso letrado de la capital. Así que el debut no podía ser más esperanzador.

Decía mi maestro y mentor, con el que durante más de dos años realicé la pasantía, que “el abogado no sólo debe serlo, sino parecerlo”, en referencia a que la imagen y formas que se deben mostrar en el ejercicio de la profesión son tan importantes o más que los propios conocimientos jurídicos. Así que doquiera que el menda acudía “en acto de servicio” lucía impecable traje y corbata, sin separarme de un enorme maletín negro con combinación secreta de apertura (que en realidad siempre iba más vacío que lleno). Visto hoy guardaba más semejanza con un "blues brother" que con un ilustre jurista, pero comprended que en esa época uno estaba dispuesto a comerse el mundo y a cumplir al pie de la letra las magistrales enseñanzas de tan insigne mentor.  

Como ya habréis imaginado, mi afortunado cliente en aquel pleito primigenio no era otro que Bartolo, cuya semblanza obra ya en episodios anteriores de esta torpe bitácora. Y ambos, abogado y cliente, nos encontrábamos eufóricos por los motivos supra expuestos. Así que no me sorprendió recibir una mañana una llamada suya rogándome que acudiera cuanto antes a su parcela, pues tenía gusto en hacerme un obsequio que él, por carecer de vehículo, no podía transportar hasta la ciudad. No quiso decirme en qué consistía el presente pero yo, conociéndolo, ya me olía de qué iba la cosa.  

Al día siguiente, al haber sido convocado en calidad de abogado, vestí mis galas profesionales, cogí el maletín y me desplacé en el Supercinco (un abrazo, primo) por los sesenta kilómetros que separan la capital de la localidad serrana. Al llegar allí encontré a Bartolo sonriente y aguardándome con los brazos abiertos. Tras comentarme una vez más su alegría por el resultado del pleito y la enorme repercusión que el mismo había tenido en los mentideros locales, señaló eufórico hacia el corral y dijo:

  -          Quiero regalarte uno por lo bien que te has portado conmigo. Elige el que más te guste.  

Aunque, como ya he dicho antes, me lo veía venir, quise, con la vana esperanza de estar equivocado, cerciorarme que se trataba de un pavo a lo que se estaba refiriendo, viéndose confirmados mis temores acto seguido. 

 -          Pero ... ¿vivo me lo voy a llevar?- balbuceé contemplando las miradas atemorizadas de los cuatro o cinco pavos que había en el corral, que también parecían intuir los futuros y sangrientos acontecimientos que se avecinaban.

-          Bueno, si no quieres llevártelo vivo lo matamos ahora mismo, eso no es problema- replicó mi cliente.  

Aquel “matamos” me inquietó bastante y por un momento me sentí como un oficial nazi en un campo de concentración decidiendo cuál de aquellas criaturas iba a terminar sus días en apenas unos minutos. Al final, alegando mi total desconocimiento en temas de ganadería avícola, dejé que fuera Bartolo quien decidiera la identidad del desdichado.  

-          Pues éste mismo -dijo él divertido- que tiene cara de estar dispuesto a morir por Dios y por la Patria.  

Así que sin más miramientos entró en el corral y agarró por el cuello a un enorme pavo negro que enseguida empezó inútilmente a dar zarpazos y abrir las alas de forma violenta, evidenciando naturalmente que eso de morir por Dios, la Patria o la madre superiora no entraba dentro de su ideario político. Sin inmutarse, Bartolo sacó de su bolsillo un trozo de cuerda que, con maestría inusitada y a una sola mano, ató a las patas del animal. Acto seguido enroscó el otro extremo de la cuerda en la rama baja de un árbol, quedando el plumífero inmovilizado en posición de bocabajo, retorciéndose inútilmente en vano intento de liberarse de su atadura y profiriendo extraños sonidos que en su idioma no podían ser sino blasfemias.  

Dejónos Bartolo entonces a solas a ave y letrado y entró a la casa, saliendo segundos después con un pequeño cuchillo de cocina y algo parecido a una pequeña palangana entre sus manos.  

-          Ahora tienes que ayudarme un poco –me pidió-. Coge con una mano la palangana y ponla debajo de la cabeza del pavo para que no se derrame la sangre, y con la otra agárralo del pescuezo para que no se mueva mientras le pego “el tajo”.  

Haré un inciso para advertir que en aquel tiempo uno no estaba tan familiarizado con las costumbres rústicas como lo está ahora, y  la mera previsión de lo que allí iba a ocurrir en apenas unos segundos con mi colaboración como cooperador necesario del pavicidio me producía un pánico infinito. No obstante no me quedaba otra salida que acceder.  

Así que imaginaos la estampa: con todo mi golpe de letrado entrajetado y encorbatado agarrando por el pescuezo a un pavo colgado de un árbol mientras Bartolo lo examinaba detenidamente buscando bajo el plumaje la vena yugular. Al cabo de unos instantes y convencido de haberla hallado, empezó a dar pequeños cortes en el cuello del infortunado animal, que no paraba de retorcerse. Pero sea porque la ubicación no era la correcta, o porque el cuchillo no estaba bien afilado, aquello se demoraba más de la cuenta, el pavo se agitaba cada vez más y apenas caían unas gotas de sangre cabeza abajo a la palangana. Al fin Bartolo asestó la cuchillada decisiva y el pavo, entre convulsiones, empezó a sangrar abundantemente, procurando yo con la palangana en la siniestra que ni una gota se perdiera.  

Quizás debido a la tensión del momento o al tiempo excesivo que duró la ejecución, el caso es que empecé a notar cierto entumecimiento en el brazo derecho al mantener una posición tan contra natura y forzada durante tantos minutos. Así que cuando al fin advertí que el pavo dejaba de forcejear inútilmente por aferrarse a la vida aflojé la tensión de la mano alrededor de su cuello. Pero el infeliz me la tenía guardada, y apenas notó que desaparecía la presión que yo le ejercía pegó un súbito respingo, dio un latigazo con el cuello en el aire y exhaló su último aliento  gritando algo parecido a un “juuuurrrrlllllll” (parece que lo estoy viendo), que en "pavés" debe significar algo así como “¡que os den, maldito par de locos asesinos!”.  

Al agitar bruscamente el cuello en aquel último bramido un copioso chorro de sangre salió despedido hacia mi letrada figura, estampando de rojos goterones el hasta entonces impecable gris marengo de mi traje y alcanzándome incluso en rostro y cuero cabelludo. Bartolo se mostró enormemente contrariado y no sabía el pobre qué hacer, pero a mí, como suele ocurrirme en estos casos, me entró una risa floja que me duró varios minutos.  

Durante el regreso a casa no paraba de imaginar temeroso un posible encuentro con la Guardia Civil y la impresión que produciría a los miembros de la benemérita toparse con un personaje que parecía escapado de una película de Tarantino portando semejante cadáver dentro de un saco en el maletero.   

Afortunadamente no fue así y aquella fue la primera (y la única) navidad que se cenó pavo en casa el día de Nochebuena. Y durante toda la cena no dejé de acordarme de Bartolo y de su más que probable soledad en aquella noche, y a los postres, en pie y copa en mano, propuse solemne un brindis a su salud: “va por usted, Bartolo”.

La historia de Bartolo

Bartolo era poco menos que el tonto del pueblo. Vivía solo en una “casa” (por llamarla de alguna manera) en mitad de la sierra sin luz, ni agua corriente, acompañado únicamente por pavos, pollos y un par de cabras. Éstos, junto con el puñado de árboles frutales y hortalizas que cultivaba en su pequeña huerta, le procuraban lo necesario para subsistir.

  

En otro tiempo, según me contó, estuvo casado con una hermosa moza del pueblo vecino. Hasta que ella quedó embarazada, como todo el mundo en el pueblo sabía, del cura párroco de la localidad. Y entre el alcalde y demás poderes fácticos convencieron a Bartolo, pese a las dudas más que razonables que albergaba sobre su paternidad, de que diera sus apellidos a la criatura, aunque nunca llegó a conocerla. Su mujer le abandonó al poco de dar a luz, y nuestro personaje se convirtió en el hazmerreír de sus vecinos, hasta el punto de tener que abandonar la casa que habitaba en el casco urbano y marchar a la casucha de la sierra que había heredado de su padre. Años más tarde recibió una citación del Juzgado para “firmar la separación”. Es lo último que supo de su mujer.

  

Los niñatos del pueblo, en sus noches de borrachera, no tenían otra diversión que ir a molestar a Bartolo de madrugada lanzando piedras a las ventanas y matándole algún que otro pollo o gallina con cuya sangre pintaban la puerta. Harto de plantear denuncias que siempre eran archivadas decidió vallar su pequeña propiedad, para lo que tuvo que vérselas con el cacique del pueblo, con el que lindaba, ante los juzgados. Pero como David contra Goliat, Bartolo ganó, y por un tiempo recuperó el respeto de sus convecinos.

  

Poco le duró la alegría, pues la alambrada se reveló obstáculo insuficiente para los gamberros, que continuaron con sus fechorías. Harto y aquejado de graves problemas de salud, decidió a sus sesenta y cinco años vender la finca y marchar al norte, donde residía su hermana, buscando el calor y cariño de la familia que nunca tuvo. Obtuvo un buen precio por la venta y, cuando al fin se disponía a dejar atrás su maldita localidad natal, recibió la visita de unos parientes que, conocedores de su nueva liquidez tras la venta, le rogaron el préstamo de casi la totalidad del precio al estar pasando graves dificultades económicas, y prometiéndole su devolución en pocos meses. Bartolo, cuyo corazón e ingenuidad no caben en toda la sierra, accedió.

  

Por supuesto no se lo devolvieron. Al borde de la indigencia, consiguió ingresar en distintos centros de las “Hermanitas de los Pobres”, a cambio de su exigua pensión de invalidez, en tanto se tramitaba el proceso contra los parientes que lo estafaron. Sin embargo, Bartolo fue feliz con las monjas, pues se sentía atendido y útil, al brindar toda su ayuda y trabajo en el mantenimiento de los centros.

  

Hasta que otro residente del centro, envidioso de la fuerza física y agilidad de Bartolo pese a su edad, se dedicó a hacerle la vida imposible. Y un día nuestro protagonista no pudo más, se le cruzaron los cables y le puso un cuchillo de cocina en la garganta al que le atosigaba. Fue expulsado sin remisión del centro y se vio literalmente durmiendo en la calle. Poco después fue acogido por una familia cuyo padre, ciego de nacimiento, le utilizaba de lazarillo por las calles de Granada a cambio de comida y techo.

  

Unos meses más tarde ganó el juicio contra sus parientes y cobró al fin lo que éstos le adeudaban. Marchó por fin contento al norte, dispuesto a comenzar una nueva vida con su hermana y sobrinos. Pero ni le abrieron la puerta. No querían saber nada de él. Desolado volvió a Granada. Ahora vive en un piso de alquiler, a la espera de que los servicios sociales le concedan plaza en una residencia pública para ancianos, donde pasar sus últimos días.

  

Bartolo fue mi primer cliente, y siempre que viene por Jaén pasa por el despacho a visitarme. Estuvo aquí ayer y, lo creáis o no, pasamos un buen rato riéndonos y recordando la anécdota del pavo por navidad. Pero esa es otra historia que ya os contaré otro día.

    

Baladas que me emocionan

He tardado varias semanas en pensar bien la lista, pero al fin he grabado mi recopilación de las canciones que más me emocionan. Ha sido un proceso duro, sobre todo al tener que descartar varias para ajustarme a la duración de un CD. Aún no sé cómo titularlo. He aquí la lista:

 1.- You are so beautiful – JOE COCKER

A veces lo más profundo se dice con las palabras más simples

 2.- Blue moon – ELVIS PRESLEY

Un Elvis con 19 añitos maullando y apuntando maneras antes de firmar por las grandes multinacionales.

 3.- Waltzing Matilda – TOM WAITS

Al segundo whisky mi amigo Peter y yo la entonamos intentado imitar en la medida de lo posible la voz de Waits (la mujer de Peter se llama Matilde, ahí está la gracia)

 4.- Have I told you lately that I love you – VAN MORRISON

Una melodía deliciosa y una letra sencillamente impresionante

 5.- You make me feel like a natural woman – JANIS JOPLIN

Siempre he deseado que una mujer me cantara esta canción

 6.- Against the wind – BOB SEEGER AND THE SILVER BULLET BAND

Un tema que habla de los viejos tiempos en que cabalgábamos contra el viento (algunos ahí seguimos aún, jejeje)

 7.- Morning has broken – CAT STEVENS

¡Ese piano! ¡ese piano!

 8.- Walking in Memphis – MARC COHN

Huelga decir los miles de recuerdos que me evoca de mi visita a la ciudad del Delta del Mississippi. No llegué a ver al fantasma de Elvis deambulando por Union Avenue, pero me faltó poco

 9.- Love me – ELVIS PRESLEY

Ya que lo nombramos en la anterior, el Rey en su mejor momento, cantando directo y fácil.

 10.- Still crazy after all these years – PAUL SIMON

Un tema sobre los viejos amores y lo que cuesta olvidarlos. Magnífica letra

 

11.- Tupelo Honey – VAN MORRISON

Si antes era Memphis, ahora la patria chica del Rey, cuya miel, al parecer, tiene fama de ser dulce, dulce.

 12.- I´ll have to say I love you in a song – JIM CROCE

Había seleccionado más del gran Jim Croce, pero me he quedado con ésta, que es la que más me llega

 13.- Fill my eyes – CAT STEVENS

Me encanta esta melodía, no puedo decir más

 14.- You´ve got a friend – CAROLE KING

Un precioso himno a la amistad (que también incluimos Peter y yo en nuestro particular repertorio)

 15.- Tonight´s the night – ROD STEWART

Una letra descarada, una proposición ...¿indecente? y una magnífica melodía

 16.- Just like a woman – BOB DYLAN

Simplemente, una obra maestra

 

17.- American Tune – SIMON & GARFUNKEL

Por los recuerdos que me evoca del concierto en Dublín en julio de 1982, donde les descubrí

 18.- Wild World – CAT STEVENS

Pues ha ganado el gato, con tres temas. Ésta es insuperable

 19.- Long, long time – LINDA RONDSTADT

Tenía muy claro que quería acabar con ésta, por el poso de tristeza y nostalgia que deja.